¿Y el Herbario Regional de Guayana? – Por Fritz Sánchez

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En un contexto de devastación ambiental y perdida de biodiversidad, la biblioteca botánica de la región también corre el peligro de desaparecer junto a sus valiosísimas colecciones biohistóricas.

El interés por la exploración botánica en la región Guayana se remonta al siglo XVIII cuando el botánico sueco Pehr Löfling, encabeza en 1754 la primera expedición botánica en el Bajo Caroní; y desde ese entonces, los más prestigiosos científicos y naturalistas han venido desde todos los rincones del mundo para conocer y estudiar la flora guayanesa.

En la actualidad, la vorágine minera, el cambio de uso de la tierra y demás acciones antrópicas, han ocasionado la perdida de al menos 2.800 km2 de bosques en la región Guayana, lo que equivale a casi 3 veces el área de la Isla de Margarita (Provita, 2021). Adicionalmente, un reciente estudio realizado por Botanic Gardens Conservation International (BGCI) y el Global Tree Assessment (GTA), determinó que el 13% de las 4.812 especies arbóreas de Venezuela están amenazadas de extinción.

Al juntar los siglos de interés mundial por la flora guayanesa, desde el naturalista Alexander von Humboldt y el botánico Aimé Bonpland, hasta Bassett Maguire y Julian Steyermark, pasando por los botánicos venezolanos Francisco Tamayo, Leandro Aristeguieta, Tobías Lasser y Francisco Delascio Chitty -entre tantos otros científicos-, nos damos cuenta de la alta valoración de la riqueza florística regional por parte de la comunidad científica mundial y que a su vez, constituía para el bolivarense, orgullo e identidad con esta precámbrica región.

En 1992, se crea formalmente el Jardín Botánico del Orinoco y en 1995 el Herbario Regional de Guayana con cuatro mil muestras clasificadas y con el pasar de los años y bajo la dirección del investigador Delascio Chitty se convertiría en el primer centro de investigación botánica del oriente del país con 24mil especímenes representativas de la flora de la Guayana.

Sin embargo, la destrucción de los espacios naturales en la región también llegó a sus instituciones. Hoy, las instalaciones del Jardín Botánico del Orinoco vandalizadas y con años de abandono gubernamental, son sólo vestigios, ruinas del deteriorado eslabón que unía a la ciudadanía con la naturaleza, mientras que el Herbario Regional de Guayana es una incógnita. Si bien, las instalaciones donde funcionaba fueron reducidas a escombros, la incertidumbre de los 69 armarios contentivos con siglos de investigación botánica y alrededor 24mil muestras vegetales es un misterio su paradero y más aún, las condiciones en que se encuentran.

Preocupado por la suerte de tan invaluables colecciones botánicas, el doctor Delascio Chitty ha manifestado en reiteradas ocasiones, su predisposición a recuperar el Herbario Regional de Guayana, pero lamentablemente no ha obtenido respuesta de las autoridades regionales encargadas del acervo biohistórico del estado Bolívar.

A la fecha, nos seguimos preguntando ¿Dónde está el Herbario Regional de Guayana y sus colecciones botánicas?, el hermetismo hace prever lo peor.

Cabe recordar que, entre las funciones que se desarrollaban en el Herbario Regional -hasta el año 2006, cuando Delascio lo presidía-, estaba la constante ampliación de la colección de plantas, preservadas -casi siempre a través de la desecación-, procesadas para su conservación e identificadas con datos base; las tareas de investigación científica para la creación de planes de desarrollo de la región en función al desarrollo sustentable; educación ambiental y promoción de la curiosidad científica en los niños para formar los futuros profesionales; fortalecer el conocimiento de la flora regional y apoyo a tesistas e investigadores nacionales e internacionales, entre tantas otras actividades.

Los ecosistemas representativos de la región adolecen de estudios integrados para identificar componentes biológicos naturales, condición ecológica e importancia económica; el rescate del Herbario Regional de Guayana con profesionales comprometidos por el desarrollo sustentable de la entidad, debe ser una prioridad para lograr un equilibrio entre la acción humana y los ecosistemas donde están presentes las comunidades.

La riqueza natural de Guayana viene siendo impactada por múltiples factores, y una “compensación” inicial, comienza por restaurar el Herbario Regional, como un centro de investigación botánica para promover la educación y la protección de los ambientes silvestres y áreas verdes urbanas de la entidad; por ende, las autoridades regionales y municipales deberían coadyubar esfuerzos por salvaguardar parte del acervo y patrimonio biocultural de la entidad.

 

El Herbario Regional de Guayana se mantenían colecciones  de plantas no sólo de la Guayana Venezolana, incluyendo tepuyes, sino de otras localidades del país y la vecina Guyana, destacándose entre ellas las realizadas por Wilmer Díaz, Francisco Delascio, Elio Sanoja, Claudia Knab-Vispo y Judith Rosales, entre otros.

 

El destacado investigador científico Francisco Delascio Chitty, considerado el más importante taxónomo del siglo pasado y lo que va del presente, dispuesto a recuperar el Herbario Regional de Guayana.

 

Twitter @Fritz_A_Sanchez

Periodista independiente #MedioAmbiente #Turismo #Historia #Guayana #Venezuela #NoAlArcoMinero